30.12.09


PEDÍ PERMISO Y FUI AL BAÑO DEL BAR CON MI CARTERA. ME TEMBLABAN LAS MANOS. SE ME CAÍAN DE LOS OJOS LÁGRIMAS INEVITABLES DE ODIO, DE PASIÓN DESENFRENADA, DE CELOS, DE IMPOTENCIA, DE NO PODER CREER QUE LO QUE ME ESTABA PASANDO. ME ENJUGUÉ LAS LÁGRIMAS, NO QUERÍA DARLES EL GUSTO DE VERME LLORANDO. BUSQUÉ DESESPERADA CON MIS MANOS TEMBLOROSAS DENTRO DE MI CARTERA. ¡MALDICIÓN! NO ESTABA. SEGUÍ BUSCANDO: “ESTOY SEGURA DE QUE TENGO UNO”. LO ENCONTRÉ FINALMENTE: UN SACAPUNTAS RECIÉN COMPRADO, FILOSO COMO NINGUNA OTRA COSA. TEMBLANDO PERO YA SUSPIRANDO POR EL ALIVIO QUE IBA A SENTIR A CONTINUACIÓN EXTRAJE CON LAS UÑAS LOS PEQUEÑOS TORNILLOS DEL SACAPUNTAS. MIRÉ LA HOJA CON PLACER CASI ORGÁSMICO Y ME CORTÉ LOS BRAZOS UNA VEINTENA DE VECES, CON DOLOR (NO EL DEL METAL SINO EL DEL REEMPLAZO) Y PLACER.

1 comentario:

aii.deen dijo...

vs llegaste a hacer eso encerio y te corto la cabeza boluda, yo te lo digo por que te entiendoo
y se lo que es
asi que si es verdad te mato